¿Por qué los directores no deberían tomar decisiones solos?

Dirigir una PYME es una posición solitaria. Mucho recae sobre una sola persona: la presión por crecer, cuidar el flujo de caja, retener al equipo, mantener a los clientes. En ese contexto, tomar decisiones rápidas y en solitario puede parecer la única opción.

Pero decidir solo tiene un costo oculto. No porque la decisión siempre sea equivocada, sino porque nace desde una perspectiva limitada. Lo que no se ve, no se considera. Y muchas veces, lo que no se considera… termina costando caro.

En una empresa del sector salud que acompañamos, el director decidió lanzar una nueva línea de servicios sin consultar al equipo operativo. A los dos meses, ya estaban saturados, con quejas de clientes por tiempos incumplidos y un equipo frustrado por no haber sido considerado. El servicio era bueno, pero no era viable en ese momento.

¿Qué se puede hacer para no repetir ese patrón?

  • Construir un pequeño “círculo de contraste”. No necesitas una junta formal: basta con reunir cada 15 días a tres personas clave del negocio y discutir las decisiones importantes.
  • Usar preguntas como brújula: ¿Qué datos reales respaldan esta decisión? ¿Qué podría salir mal? ¿Qué impacto tendrá en cada área?
  • Fomentar la cultura de la opinión segura. Que tu equipo sepa que puede expresar su punto de vista sin temor a represalias o juicios.

La soledad directiva se combate con espacios de contraste. Decidir acompañado no debilita el liderazgo: lo fortalece. Porque las mejores decisiones rara vez vienen de un solo punto de vista.

Compartir en: